Tres puntos pues tendré que tocar que no hay que olvidar:
Un electo no es un tipo salido del mar de cuyas acciones se reflejara el accionar social y cultural de su sociedad, todo lo contrario; es la sociedad la que con perseverancia, filosofía de educación y de cambio y buenas intenciones la que cambia, se regenera y evoluciona para procrear a electos coherentes, no esperemos pues un gran humanitario en medio del egoísmo, un altruista en medio de rateros, un respetuoso de las leyes humanas en medio de violadores, la ecuación es simple: cambiemos nosotros si queremos que el electo hijo de su sociedad lo haga.
Un electante busca como muchos de nosotros poder, es un sentimiento común y comprensible, entendemos la ambición mas no que este afán de poder los lleve a mentiras, artimañas y patrañas, la solución en simple: ninguna actitud del electante ambicioso deberá sorprendernos, y que poco a poco no habrá ambición alguna que cuestionar.
Un electo es solo un hombre delante de de otros muchos no más talentosos que él, como podemos esperar calles limpias si tiramos la basura a estas, como esperamos menos delincuencia si no sabemos educar a nuestros hijos, como esperamos tener trabajos de contador cuando no sabemos sumar, la alternativa es simple: solo cuando estemos seguros de que el bien social este por encima del personal, será cuando nos demos cuenta que este último jamás fue necesario.
La suma de análisis lógicos de cada una de las cosas que nos hace racionales, es la razón por la que aún tenemos anhelo de cambio y superación, no hagamos pues a simples seres humanos con ambiciones no menos humanas, culpables de los comportamientos caóticos de nuestra propia sociedad.
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